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La riqueza de la gastronomía española

Por supuesto que desde un blog como el nuestro vamos a recomendar la dieta mediterránea. Y no sólo porque todos los expertos están de acuerdo en que es una de las más saludables del mundo, sino porque gracias a su diversidad, en España tenemos una rica gastronomía, reconocida a nivel internacional pero que también nos da muchas alegrías a nosotros los interesados, llenando nuestra mesa de ricos platos con diversos ingredientes no sólo de producción propia: algunos otros llegaron a nosotros a través de las conquistas de otros lugares, pero pronto se adaptaron a nuestra dieta de manera increíble.

En España se come mucho y, además, se come muy bien. Hemos sido siempre gente de gustarnos la mesa llena y bien provista, de reunir a familiares, amigos y conocidos frente a una buenas viandas y “que no falte de ná”, como bien solemos decir; lo mejor de esto es que eran comidas sanas y sabrosas, y realmente nos permitía llevar una vida saludable a pesar de que pasaran los años y nos fuéramos haciendo mayores. Las personas maduras no tenían que ir cambiando su dieta conforme cumplían edad, y a los hijos se les podía dar caprichos de vez en cuando con la confianza de que no les iban a hacer un gran daño en su organismo. Porque lo mejor de nuestra gastronomía mediterránea es que se adapta a cualquier edad, y no es necesario hacer cambios drásticos al llegar a la vejez y ante la aparición de las afecciones normales a ese momento: sirve para todo, y para todos.

Como cualquiera que ve porno por intenet, me he dado cuenta de que las mujeres maduras de ahora no tienen nada que ver con las de antaño; aunque claro, sabiendo que la pornografía es un espectáculo que busca dar a su público sólo aquello que busca, no puedo evitar preguntarme cuáles de los encantos de estas señoras fantásticas que aparecen en los videos porno son naturales o no. Y más, sabiendo que la gran mayoría son norteamericanas, y que todos sabemos los estragos que su dieta hace en la salud, porque de hecho la introducción de sus productos como los alimentos procesados y de comida rápida también lo ha hecho en la nuestra, creando un aumento de la obesidad y muchas enfermedades cardiovasculares. Así que puede ser que estas tias buenas que ya son cuarentonas o cincuentonas tiren más de quirófano de estética de lo que nos pensamos.

Sin embargo, a mí me gusta pensar que nuestras abuelas se mantienen así de bien gracias a nuestra forma de comer, qué quieres que te diga. Sí, puede ser que sólo con eso una no llegue a la edad de sesenta años con la apariencia de una de treinta, con el culo respingón y las tetas bien erectas. Pero, aunque suene a cliché, la belleza está por dentro, y claramente una mujer mayor sana se siente y bien y se refleja en su físico, así que sí, nuestra forma de comer no sólo nos mantiene las mantiene sanas, sino también hermosas.

La alimentación en la vejez es algo muy a tener en cuenta, sobre todo porque ahora las personas viven muchos más años, y es bueno que lo hagan en la mejor forma física posible. Por supuesta, su dieta y sus hábitos alimenticios son muy importantes, así que seguir comiendo platos cuyas recetas incluyan nuestros productos y su forma de cocinarlos claramente ayudará a conseguir este objetivo. Aunque ojo: no me atrevería a aconsejar a nadie que no probara otras formas de cocinar, otras gastronomías ni otros alimentos no originarios de España. Nuestra dieta es muy rica en todo, pero ya se sabe, hay que tener recursos para comparar, y poder quedarse con lo mejor, que es lo que ya tenemos.

 

Platos españoles que no te puedes perder

Es justo decir que España llegó tarde a la mesa a la hora de reconocer los superpoderes mundiales de sus alimentos; mientras que Italia y Francia han pasado años en el centro de atención, España estaba esperando su momento. Sin embargo, en los últimos años, la gente ha venido a celebrar los sabores extraordinarios y la variedad de productos que la cocina española tiene para ofrecer.
Los chefs de alto perfil como Ferran Adria y los hermanos Roca han recibido el reconocimiento internacional de la alta cocina de España. Pero el corazón de esta permanece en su naturaleza rústica y casera, un legado de una época en que los españoles en apuros tenían que trabajar la tierra por todo lo que ofrecería. Y es por eso que hay una serie de joyas en nuestra gastronomía que no te puedes perder:

  • Paella valenciana: La paella es quizás el plato español más famoso de todos, y sin duda uno de los más conocidos. La auténtica paella se origina en la región alrededor de Valencia, y viene en dos variedades: paella valenciana, con conejo y pollo; y paella de mariscos.
  • Patatas bravas: Un plato básico entre los que componen un menú de tapas clásico, las patatas bravas se llama así por su salsa picante. Las patatas se cortan en cubos y se fríen; la salsa puede venir de muchas maneras, desde salsa de tomate picante hasta mayonesa de ajo con una pizca de pimentón.
  • Gazpacho: Esta sopa andaluza a base de tomate es famosa por servirse fría. Sus ingredientes principales, aparte del tomate, son pimientos, ajo, pan y mucho aceite de oliva.
  • Pimientos de Padrón: Un plato común en los menús de tapas, los pimientos de Padrón son pimientos verdes que provienen originalmente de la ciudad de ese nombre en Galicia; se sirven fritos y con una pizca de sal.
  • Fideuà: Menos conocido por los turistas, la fideuà es un tipo de pasta española similar a los fideos. Es popular en Cataluña y Valencia en platos de mariscos que rivalizan con la paella por su sabor y complejidad.
  • Jamón: El jamón o jamón curado es el producto alimenticio español más famoso. Las patas de jamón se salaban tradicionalmente y se colgaban para secarlas para preservarlas durante los largos meses de invierno. El jamón serrano (de la montaña) es el tipo más común y proviene de cerdos blancos; el jamón ibérico proviene de cerdos negros.
  • Tortilla: La humilde tortilla española se puede hacer con chorizo, pimientos y cebollas, entre otros ingredientes, pero los puristas le dirán que solo debe contener patatas y huevos. Las papas se cortan en cubitos y se fríen ligeramente antes de agregarse a la mezcla de huevo, y se fríen a fuego alto.